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Autodeterminaciones

El proyecto Autodeterminaciones es una carpeta de estampas que consta de seis retratos en punta seca y monotipo y seis transparencias con una línea gráfica referente a la autoidentificación de género de cada persona representada. Conceptualmente se basa en la diferencia de perspectivas que cada individuo alberga con respecto a su propio género.

A partir de una selección de personas al azar se realiza un retrato fotográfico a cada una de ellas, acompañado de una encuesta en la que se encuentran impresos la palabra “Género:” y un esquema gráfico de espectro de género, en el que cada participante debe escribir su género en un lado y mostrar gráficamente dónde se encuentra más concretamente en el otro. Posteriormente, estos datos recabados se traducen a un lenguaje gráfico propio, basado en la dualidad, el retrato y la multitud de opciones identitarias. El objetivo del proyecto es observar las diferencias de autodeterminación y las variaciones que se pueden encontrar entre la palabra escrita y la expresión gráfica. Al mismo tiempo, se pretende hacer pensar a los participantes sobre su propia identidad de género, así como generar debates sobre el mismo tema.

 

La identidad conforma un aspecto esencial para el ser humano, llegando a ser necesaria para el reconocimiento e inserción en la sociedad, el género forma parte de ella. Históricamente la población se ha segmentado de manera estricta en géneros, llegando a conformar uno de los aspectos más restrictivos de la identidad. Sin embargo, con la evolución de la sociedad contemporánea, se reflexiona y reivindica cada vez más la aceptación de aquellas realidades que no se ajustan a esta imposición binaria de géneros asignados. Los géneros previamente asignados, que en un principio generaban tal cantidad de restricciones, se muestran como un elemento voluble, maleable y versátil, pudiendo ser adaptados a cada individuo según su propio reconocimiento y experiencia vital. El género es, entonces, una construcción sociocultural, la cual es adaptada por cada individuo. Sin embargo, aunque la visión de las posibilidades de género generalmente se han ampliado, el lenguaje que utilizamos sigue siendo esencialmente el mismo, una de las mayores trabas a la hora de expresarse de manera no binaria es el propio lenguaje, ya que está basado en sí mismo en una idea de géneros gramaticales binarios que aportan género a buena parte del vocabulario. El problema se centra entonces, en que utilizamos palabras con mucha carga histórica para referirnos a conceptos que han evolucionado, llegando a invisibilizar inconscientemente parte de lo que queremos transmitir. Sin embargo, si expresamos la misma idea mediante diferentes métodos de expresión podremos ampliar el nivel de significancia del concepto al que nos referimos. El método gráfico, por ejemplo, carece del contexto histórico que rodea al lenguaje en cuanto a términos de género, por lo que a través de diagramas puede expresarse de una manera más concreta la identidad de género de cada persona. Al poner en contraposición la palabra escrita con la expresión gráfica se puede variar la propia significación del concepto.

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